📖 Capítulo 4: Lo que se quiebra sin romperse
📖 Capítulo 4: Lo que se quiebra sin romperse Elena despertó con la propuesta de Julián latiendo en su pecho como una segunda respiración. No la había aceptado. No la había rechazado. Pero ya no podía fingir que no la había escuchado. En la cocina, Andrés le sirvió café como cada mañana. Le preguntó si necesitaba algo, si quería que pasaran por Lucía más tarde, si había dormido bien. Elena respondió con sonrisas suaves, con palabras que flotaban sin peso. Lo miró. Era un buen hombre. Siempre lo había sido. Nunca le gritó, nunca la humilló, nunca la hizo sentir menos. Pero tampoco la había mirado como Julián la miraba. Como si ella fuera fuego, no rutina. Lucía entró al comedor con el cabello revuelto y los auriculares puestos. Le sonrió a su madre, le hizo una pregunta sobre una tarea, y siguió su camino. Elena sintió una punzada. ¿Qué pasaría con ella si todo cambiaba? Ese día, en la universidad, Julián no apareció. Elena lo buscó con la mirada, con el cuerpo, con el alma. Pero n...